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Regalos para Abuelas

10 Poemas para Abuelas

Estos son mis 10 poemas de abuelas preferidos en el mundo. Cuándo quiero dedicar un poema a mi abuela, a veces encuentro inspiración en otras personas que lo han hecho primero.

Lee estos poemas para las abuelas y elige cuál quieres dedicarle a la tuya, o bien inspírate para escribirle tu propio poema a la tuya.

1.Mi abuela es un hada | Gloria Fuentes

Mi abuela Mariana,
tiene una cana,
cana canariera.

Mi abuela Mariana,
me cuenta los cuentos
siempre a su manera.

Yo la quiero mucho,
yo la quiero tanto …
Me ducha, me peina
y me lleva al campo.

Me enseña canciones,
me ayuda a estudiar,
dice poesías,
solemos jugar.

Luego por la noche
mi abuela me vela,
un cuento me cuenta
y cuando me duermo,
me apaga la vela,
Mariana mi abuela.

Mi abuela Mariana,
de paja el sombrero,
el traje de pana,
mi abuela Mariana
no parece abuela,
me parece un hada.

Gloria Fuertes

2.Pedazos de la nada | Anónima/o

Abuela, ¿cuántas veces se te ha quebrado el alma?
Dime abuela, dime si acaso no diste tu alma,
si no diste cada parte tuya y cada día que pasaba en tu vida,
y ahora nada.

Pedazos de la nada,
recuerdos de toda la vida,
de toda tu vida.

Y ahora tu cara ajada,
tus fuerzas debilitadas,
tus manos arrugadas
aquellas que tejen cada alborada
con la paciencia y la esperanza del mañana.
La prontitud de renovar tu calma,
la velocidad de tu andada,
la prontitud de tu alborada.

Gracias abuela, gracias mil.
gracias te doy por enseñarme la calma
por darme fuerza cuando más débil estaba.

Anónima/o

3. Amor de grandes | Brenda L. Domínguez

Un amor de “grandes “es como de pequeños,
con sorpresa mutua,y secretos escondidos.
Con cartas a medias,sonrojadas de la pena,
y con miedo a los “perfectos”que critican y condenan.

Un amor de “grandes”es juzgado de pecado,
de conspicuo y maldiciente,
de” aventado” e irreverente.

Un amor de “grandes”es tan puro y verdadero,
que tan solo al intentarlo,
ya se han ganado el cielo.

Se aman con certeza,
¡ahora usan la cabeza!
saben del  futuro y soledad,
y viven en completa libertad.

Están muy  juntos,
¡y se  apoyan!
Se sienten uno solo,
¡y son dos!
¡comparten la aspirinay el jarabe de la tos!

El amor de los “mayores”está  bendito,
y  es tan sagrado,que señale con su dedo,
¡quien lo juzgue de pecado!

Brenda L. Domínguez S.

4. Sabiduría que brota | Henry Ricardo

Pintas de blanco los cabellos,
y de arrugas los cuerpos,
pero hay sabiduría en tus años,
la producida por alegría, tristeza o por los daños.

Por los momentos más felices,
o por aquellos que han dejado cicatrices,
por el dolor acumulado o los errores cometidos,
por haber hecho hermano al enemigo
o por haber perdido al mejor amigo.

Sabiduría que brota en tus palabras,
en forma de consejos o regaños,
advertencias que deben ser tomadas en cuenta
y no a la ligera.

Tercera edad, que pausas el caminar,
haces lento el hablar,
y poco a poco dismunuyes las fuerzas,
también haces que aprendamos a escuchar.

Por eso abuelita y abuelito,
no te preocupes si te vas quedando sin dientes,
sigues siento el valiente que siempre admiraré;

No te preocupes el ya no caminar aprisa,
así nos tardamos más en llegar a nuestro destino,
y podrás contarme mas historias, de cuando eras niño,
de aquellos tiempos mejores que recuerdas con lágrimas.

No te preocupes si hablas despacito,
que escucharte por mucho tiempo necesito,
que para vivir lo que has vivido
no sé si la vida me alcance.

No te preocupes, no estas solito,
tienes muchos nietos, aunque no conozcas sus nombres,
son todos aquellos que esperan que de allá arriba
les permitan llegar a esa bendita Tercera edad.

Henry Ricardo

5. Rima VII | Rubén Darío

Llegué a la pobre cabaña
en días de primavera.
La niña triste cantaba,
la abuela hilaba en la rueca.

-¡Buena anciana, buena anciana,
bien haya la niña bella,
a quien desde hoy amar juro
con mis ansias de poeta!-

la abuela miró a la niña.
La niña sonrió a la abuela.
Fuera, volaban gorriones
sobre las rosas abiertas.

Llegué a la pobre cabaña
cuando el gris otoño empieza.
Oí un ruido de sollozos
y sola estaba la abuela.

-¡Buena anciana, buena anciana!-
me mira y no me contesta.
Yo sentí frío en el alma
cuando vi sus manos trémulas,
su arrugada y blanca cofia,
sus fúnebres tocas negras.

Fuera, las brisas errantes
llevaban las hojas secas.

Rubén Darío

6. La abuelita | Tomás Allende Iragorri

Quién subiera tan alto como la luna
para ver las estrellas una por una,
y elegir entre todas la más bonita
para alumbrar el cuarto de mi abuelita.

Tomás Allende Iragorri

7.Para mi abuela | Alba Álvarez Rodríguez

Mi abuela es cómo un dulce demasiado dulce,
cómo un río de agua cristalina.
Mi abuela es cómo un ordenador con mucha información,
cómo un mar con muchos peces.
Mi abuela es mi abuela y está llena de felicidad.

Alba Álvarez Rodríguez

8.A mi abuelita | Anónima/o

Cuándo tú me abrazas
qué tranquilo me siento.
Cuándo tú me cuidas
jamás tengo miedo.

Eres mi ángel de la guarda
que me cuida con esmero.
Eres mi mejor regalo,
¡Abuelita, cuánto te quiero!

Tus historias iluminan mi cara,
hacen volar mi imaginación.
Sin parpadear y embobado
te escucho con atención.

Aunque estés dolorida
sonríes cuándo me miras.
Aunque estés pachucha
me abrazas y me mimas.

Eres mi ángel de la guarda
que me cuida con esmero.
Eres mi mejor regalo,
¡Abuelita, cuánto te quiero!

Anónima/o

9. La sonrisa de la abuela | Anónima/o

Tu pronta sonrisa me tranquiliza,
así es, todo va a estar bien,
y lo que dije o hice, ya no importa,
tus brazos abiertos dan la bienvenida
a aquellos que se han desviado.

Como el sol brillando sobre el agua quieta,
tu sonrisa calienta mi corazón,
tus suaves y alentadoras palabras,
deshacen el medio, y me dan valor.

Tu sabiduría va más allá de los límites del juicio,
En ti encuentro aceptación y amor incondicional.

Me has enseñado que las segundas oportunidades son reales,
Cuando quiero describir lo que es el amor,
abuela, simplemente digo tu nombre.

Anónima/o

10. Para ser como tú, abuela | Anónima/o

Tus ojos vigilantes me protegen,
sobre todo de mí misma.
Tu amor incondicional me anima
a dar mi mejor esfuerzo.
Tu confianza me permite
probar cosas nuevas.
Tu risa amorosa me llena de esperanzas y fe,
tus muchos actos de bondad fortalecen mi corazón.

Bajo tu guía, he crecido y algún día,
Cuando alguien me llame abuela,
Espero inspirar en ese ser,
eso valioso que tú inspiras en mí.

Anónima/o

¿Te han gustado estos poemas de abuelas? ¿Conoces algún otro? Si quieres aportar el tuyo puedes escribirlo en los comentarios.

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